En la nave de laminado hay dos líneas de producción,
una para veleros de 32 a 40 pies y otra para esloras comprendidas
entre 42 y 50 pies. Todo el laminado es a mano, lo que asegura
que no se formen burbujas en el casco, lo cual podría producir
osmosis. En la nave de laminado, que mantiene una temperatura
constante de 23º, los laminadores intercalan los sentidos
en las diferentes capas de fibra de vidrio para optimizar la resistencia
del casco. Los cascos se construyen con resinas Isoftálicas
de poliéster, en sándwich con divinicell y kevlar
de refuerzo en las amuras. En las cubiertas se utiliza el sándwich
con divinicell y refuerzos de aluminio para las zonas de trabajo.
Después del laminado, cascos y cubiertas pasan a un horno
con 45º de temperatura que asegura una catalización
óptima y rápida. Antes de tener el horno, la catalización
se producía en más de 12 horas. Gracias al horno,
cascos y cubiertas fraguan en 90 minutos. Las capas de fibra van
de las 10, en las zonas de menos esfuerzos, a las 30 capas en
las zonas de trabajo (self-drive, limera...) No es ningún
secreto: el punto fuerte de Bavaria son sus cascos. Ellos lo saben
y lo certifican con una garantía de 5 años.
CNC - alta tecnología al servicio
de la construcción
Las cubiertas se montan en una línea
de producción aparte. Los orificios de las cubiertas se
cortan con el nuevo CNC (Computer Numerical Control), una de las
últimas máquinas que han adquirido los astilleros
y que los distingue de la mayoría de sus competidores.
Consiste en una fresadora controlada por ordenador mediante un
input numérico que le introducen los programadores de la
zona de control. Dispone de una serie de accesorios (sierras,
taladros y lijadoras de distintos tipos), un radio de trabajo
de 6x18m, 5 ejes y trabaja una cubierta en 400 pasos. Este brazo
mecánico se encarga de realizar los orificios que hay en
la cubierta de forma automatizada: fogonadura, respiraderos, tragaluces,
orificios para las escotillas, etc. Resultado: una labor en la
que 6 hombres invertían 6 horas de trabajo, lo finaliza
la máquina en 90 minutos. Las plantillas que utilizaban
los operarios, con el consecuente riesgo de errores en su colocación
o en el momento del corte, han sido sustituidas por este brazo
con vida propia que no deja margen para errores.
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En la sección de madera se construyen
los interiores de las embarcaciones así como todos los
complementos de madera que van a bordo, tanto de los veleros como
de las motoras. Los troncos de caoba, llegados del Zaire, se cortan
y se tratan dentro de los astilleros. Después del tratamiento
pasan a través de la máquina automática de
cortar y de ahí a la máquina automática de
lacado. La máquina de lacado lija, limpia con aire a presión
y da dos manos de barniz de 2 componentes. El resultado es un
acabado homogéneo y duradero. Los muebles, se montan enteros
en esta sala y de ahí pasan con la ayuda de grúas,
hasta el casco, donde se instalan antes de ensamblar la cubierta.
Sorprende la limpieza de las naves, que se explica si observamos
la gran cantidad de extractores que hay. Los restos de madera,
aserrín y virutas, alimentan una caldera que se encarga
de la calefacción de las naves y funcionamiento de los
hornos.
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Unión casco-cubierta
El siguiente paso es la unión del casco
con la cubierta. Toda la zona del espejo de popa va laminada por
dentro, lo cual fortalece la unión. Posteriormente se instalan
los componentes electrónicos. Mástiles, botavaras
llegan desde Selden, Suecia y se montan una vez la embarcación
ha llegado al destino. La fase final consiste en la comprobación
e inspección de todos los elementos de la embarcación:
se comprueba que los cascos no tengan ningún defecto, (posibles
burbujas o ralladuras en el gel-coat), que los interiores no hayan
sufrido ningún desperfecto y se comprueban motores e instrumentos.
Posteriormente se colocan camas y cojines protegidos por sus correspondientes
fundas. Limpieza final y el barco ya esta a punto para salir hacia
su destino.
Inspecciones de Calidad como eje prioritario
Los modernos métodos de producción
garantizan un alto nivel de calidad dentro de los nuevos estándares.
En cada sección hay un encargado de controlar el proceso
y la calidad de trabajo. Anteriormente, el control de calidad
lo realizaba Lloyd’s. Actualmente el control lo realiza
un inspector de una compañía certificadora alemana,
siguiendo la normativa de la Comunidad Europea. En un futuro se
pretende que un inspector este permanentemente en el astillero
(módulo H.)
El diseño viene de los estudios
de J&J, de Jacobin, emplazados en Eslovenia. |